Capítulo 2 de 20

Empezaré contando que ha sabiendas de que me voy varias semanas, no dejan de ser tristes las despedidas.

Sí, sé que es poco tiempo, pero poco tiempo a ritmo «de rutina»… en ruta ese tiempo «dura más».

Separarme de mis gatitas Banana y Papaya, ha sido amargo. Y de mis padres, claro.

Penurias aparte, una vez subo al Ferry, descubro con sorpresa que en el mismo trayecto está Daniel Ka, mago de Santander, hermano de mi gran amigo Pablo Herrera. ¡Pude ver su actuación en directo y en primera fila, una pasada!

La travesía en el gigantesco barco no ha dejado de ser un trámite, donde o bien comía, dormía o daba paseos, cero estrés. Tanto al embarcar como al desembarcar, he compartido hueco con más cicloturistas, de todas las formas y colores. En sus caras se podía leer claramente quién estaba «haciendo vacaciones» y quién tenía una gran historia sobre sus piernas.

Con las ruedas puestas en Portsmouth arranca la aventura y hoy, pese a tener todo listo sobre las 18:00 (bastante tarde), me ha tocado pedalear 30km hasta salir de la ciudad y encontrar donde pasar la noche.

Ha tocado pedalear por la izquierda y era algo a lo que le tenía respeto, pero al ver que TODO está al revés, es difícil pensar como en España. Ahora lo «normal» (¿Y qué es «normal»?) es al revés, lo que hace ver las cosas desde otro punto de vista…

Lo que es seguro, es que una noche tranquila se agradece aquí, en Japón o en la luna.

Postdata: Es triste que en el siglo 21 cuando depositas confianza en la tecnología, no pueda nunca garantizarse. WordPress me está dando un montón de problemas, así como Google Photos. Algo que no quería tener que hacer que era lidiar con los cacharros, me va a tocar…

 

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